La palabra árabe "Zyara" significa "visita" en español. La serie documental de Zyara utiliza un estilo innovador y profundamente personal para contar historias que promueven la sanación social y emocional colectiva.

La palabra árabe "Zyara" significa "visita" en español. La serie documental Zyara utiliza un estilo innovador y profundamente personal para contar historias que fomentan la sanación social y emocional colectiva. La serie pinta retratos poéticos de cuatro refugiados yemeníes que viven en...

La palabra árabe "Zyara" significa "visita" en español. La serie documental Zyara utiliza un estilo innovador y profundamente personal para contar historias que fomentan la sanación social y emocional colectiva. La serie pinta retratos poéticos de cuatro refugiados yemeníes que viven en Omán, entre ellos una abogada y activista de derechos humanos, un trabajador de un restaurante, un campeón de artes marciales y un hombre de negocios. Al contar sus historias y celebrar el espíritu resiliente del pueblo yemení, el proyecto Zyara busca crear conciencia y preservar la verdad y la memoria.

En 2016, la Comisión Nacional Yemení para Investigar Presuntas Violaciones a los Derechos Humanos comenzó a documentar las violaciones cometidas desde el levantamiento de 2011 y durante la brutal guerra civil posterior, que continúa en la actualidad. Hasta la fecha, la comisión ha documentado más de 23.000 abusos contra los derechos humanos y remitido más de 2.000 casos al Ministerio Público de Yemen para su enjuiciamiento. Sin embargo, no se ha emitido ningún veredicto en ninguno de estos casos. Para ayudar a los comisionados y miembros del poder judicial de Yemen a promover la rendición de cuentas, el ICTJ organizó un taller para ellos sobre mecanismos de justicia transicional. Sin embargo, para brindar una justicia que satisfaga todas las necesidades de reparación de las víctimas, estos esfuerzos deben ser parte integral de un proceso de justicia transicional más amplio y multifacético.

La revuelta regional derivada de la guerra en curso en Gaza ha creado más obstáculos en el ya complejo camino hacia la paz en Yemen. Los rebeldes hutíes continúan sus ataques en el Mar Rojo, que califican de actos de solidaridad con Palestina, a pesar de las represalias de Estados Unidos y sus...

Desde 2014, el conflicto en Yemen ha causado cientos de miles de muertes, desplazado a millones, destruido la economía y exacerbado la marginación sistémica, creando una de las peores catástrofes humanitarias del mundo. Sin embargo, actualmente, la justicia transicional y la reconciliación ocupan un lugar precario en el panorama político yemení. En este contexto, el ICTJ ha publicado un nuevo informe que explora las vías para una paz justa y sostenible en Yemen.

En esta era de transformación tecnológica, es vital desarrollar estrategias digitales para documentar violaciones de derechos humanos, analizar datos con fines de rendición de cuentas o reparación y defender los derechos humanos de manera segura en línea. Esto es particularmente cierto en contextos donde las víctimas, los actores de derechos humanos y los miembros de los medios de comunicación viven con miedo. Con este fin, el ICTJ ha ofrecido capacitaciones para activistas de derechos humanos en países de habla árabe afectados por conflictos sobre herramientas de investigación de código abierto para ayudarlos a hacer su trabajo de manera más eficaz.

La respuesta policial a las protestas pacíficas antigubernamentales en Kenia durante el último año ha sido letal y brutal. Las acciones de la fuerza pública han conmocionado al país y reafirmado las conclusiones de 2013 de la Comisión de la Verdad, la Justicia y la Reconciliación de Kenia (KTJRC), según las cuales los organismos de seguridad del Estado, en particular la policía, han hecho un uso excesivo y desproporcionado de la fuerza históricamente y han sido los principales responsables de violaciones de los derechos humanos contra la integridad física en Kenia tales como masacres, desapariciones forzadas, tortura y malos tratos, y violencia sexual.

Miles de personas salieron a las calles en toda Kenia el 27 de enero tras el espantoso asesinato de más de una docena de mujeres para denunciar la violencia contra las mujeres y exigir medidas para ponerle fin. Además, los manifestantes se reunieron en Nairobi el 14 de febrero para una vigilia del Día de San Valentín en memoria de las más de 30 mujeres asesinadas en el país en lo que va del año. Buscaron presionar al gobierno para que declare el feminicidio y la violencia contra las mujeres como una emergencia nacional y establezca una comisión para abordar estos crímenes y romper el ciclo de impunidad. Estos esfuerzos son loables e inspiradores. Sin embargo, la violencia física y sexual contra las mujeres y el feminicidio (a veces perpetrados por agentes policiales que, tal como está consagrado en la Constitución de Kenia de 2010, deben protegerlas) han persistido en Kenia durante décadas.

En este artículo de opinión, el vicepresidente del ICTJ escribe que la CPI no puede respaldar medidas que favorezcan la impunidad, del mismo modo que no pueden hacerlo otros actores comprometidos con la defensa de los derechos humanos y la lucha por la paz y la justicia.