¿Por qué hay que aplicar medidas de justicia transicional después de violaciones de los derechos humanos masivas? "En defensa de la justicia" se adentra en el debate sobre la relevancia de la justicia transicional en el mundo actual.
Los numerosos mitos que inundan este debate son la expresión más clara de su complejidad. Hay quien dice que la justicia transicional es una "justicia blanda", una alternativa a los procesos penales después de atrocidades o represiones masivas; otros la equiparan únicamente con procesos judiciales seguidos contra victimarios. Según otros, es un gran obstáculo para alcanzar acuerdos de paz provechosos; y también hay quienes creen que es una especie de varita mágica, que rápidamente acaba con las cicatrices de la guerra y los abusos.
En realidad, el campo de la justicia transicional reconoce que cuando nadie rinde cuentas de las violaciones masivas de derechos humanos, poca esperanza tienen las sociedades de evitar la repetición de un conflicto o de construir una paz sostenible. Lo expresa perfectamente Eduardo González, director del Programa de Verdad y Memoria del ICTJ:
"Lo que la justicia transicional promete es que la paz no sea un mero cese de hostilidades, y que se afrontarán directamente las causas de la guerra, abordándolas sin tapujos. Las medidas transicionales prometen una democracia auténtica y sostenible, y una paz duradera".
En países tan diversos como Egipto, Uganda, Colombia o la República Democrática del Congo, que suelen atraer nuestra atención por sus décadas de represión, sus millones de víctimas y las profundas cicatrices que han dejado conflictos prolongados e injusticias profundas, es donde la justicia transicional tiene valor. Y aun siendo plenamente conscientes de que la justicia es sólo uno de los muchos mecanismos de respuesta que se precisan en esas sociedades, tampoco debemos olvidar que es esencial.
"Nunca habría que poner a la gente en la tesitura de suplicar, de tener que rogar que le concedan sus derechos. Esta es una de las principales razones de que nos preocupe la puesta en marcha de las medidas de justicia transicional después de violaciones masivas de los derechos humanos", afirma Pablo de Greiff, relator especial de las Naciones Unidas para el Fomento de la Verdad, la Justicia, la Reparación y las Garantías de no Repetición.
En este documental se describe el momento actual, en el que se exige respeto a los derechos humanos y justicia en distintas partes del mundo. Y nada expresa mejor ese momento y el lugar que la justicia transicional ocupa en él que las palabras de Hossam Baghat, uno de los líderes de la revolución egipcia que asistió al fin de la dictadura de Hosni Mubarak:
"La única forma de salir del punto muerto en el que se encuentra nuestra revolución es esforzarse realmente por revelar lo ocurrido en los últimos 30 años de régimen de Mubarak, hacer que los autores de violaciones de derechos humanos rindan cuentas y después iniciar un proceso de reconstrucción de todas las instituciones destruidas por el dictador."Sin ese proceso exhaustivo y profundo de búsqueda de la justicia y de recuperación de la dignidad para el pueblo, continuaremos sufriendo las mismas prácticas y políticas de la época de Mubarak y, en ese caso, será imprescindible una segunda revolución".
Aunque esta sea la realidad de Egipto, lo mismo podría decirse de Túnez, Bosnia-Herzegovina, Kenia, Nepal, Timor Este, Indonesia, Canadá, España, Brasil, Camboya y muchas otras sociedades que se enfrentan a legados caracterizados por violaciones de derechos y sufrimientos. Y esto es lo que ha inspirado "En defensa de la justicia"